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Henri Matisse. – Elementos morfológicos

Matisse fue un pintor que se identificó con el fauvismo, movimiento que se caracteriza por la liberación del color para expresar sentimientos. Los fauvistas empleaban la técnica del divisionismo, es decir, los colores no se mezclaban, se colocaban puros sobre el lienzo. La forma perdía importancia y la ganaba la expresividad del color.

En esta obra apreciamos el uso del color puro como medio de expresión. En un análisis rápido de la composición vemos que predomina el color amarillo, el cual expresa alegría, felicidad. En un segundo plano estarían el verde, que transmite calma y tranquilidad, el rojo que entre otras cosas expresa pasión y sensualidad y el rosa, color del romanticismo y la feminidad.

Una vez hecho este análisis se puede entender mejor el nombre de la propia obra, La alegría de vivir.

Armonía en rojo, también conocida como La habitación roja, es junto la anterior una de las obras más representativas de Henri Matisse. En este cuadro se presentan formas sin volumen, espacios planos y predomina notoriamente el rojo, color predilecto para Matisse.

En la obra se da un uso subjetivo del color como podemos ver en los árboles blancos o en el vino amarillo. Contrastando con el rojo, que se extienden por el mantel y la pared, aparecen arabescos azules.

La Danza es una de las obras más conocidas de Matisse. A través de ella el autor pretendía transmitir la intensidad del movimiento de una danza a partir del contraste del naranja, que expresa dinamismo, con el verde (naturaleza) y el azul (cielo).

Las ventanas son algo recurrente en la obra de Matisse, concretamente esta fue pintada en 1913, en su visita a Tanger. En la obra predomina el color azul que pretende evocar paz y tranquilidad, sentimiento que el propio Matisse quería transmitir, «Sueño con un arte equilibrado, lleno de pureza y tranquilidad» «Arte que podría descansar en la mente de un trabajador intelectual, empresario, escritor, como una silla cómoda da un descanso a una persona físicamente cansada».

La raya verde es un retrato de la mujer de Matisse, Amélie Noellie Matisse-Parayre. En esta obra además del llamativo uso del color destaca la «raya» verde que divide el rostro de Madame Matisse y da nombre al cuadro.

Lo habitual en los retratos era dejar la mitad de la cara iluminada y la mitad en sombra. Matisse hace esto pero en vez de emplear luces y sombras, hace uso del color rosado (parte iluminada) y del color amarillo (parte en sombra).

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