Henri Matisse. – La forma en el espacio
Lo que le importaba a Matisse acerca de los objetos formas y que aparecían en sus lienzos, era que le emocionasen o le transmitiesen algo. Estos desempeñaban el papel de actores en sus obras. «El objeto es un actor. Un buen actor puede participar en diez obras diferentes. Un objeto puede desempeñar un papel en diez pinturas diferentes». Dijo el propio Henri Matisse.
Por ejemplo, en 1911 el autor compró un jarrón de vidrio en Granada ya que le recordaba a una mujer con los brazos apoyados sobre las caderas. Mas tarde, en 1925 Matisse pinta Rosas de té Safrano junto a la ventana donde aparece dicho jarrón como protagonista.


Rosas de té Safrano junto a la ventana, 1925. Henri Matisse
Por otro lado, en lo que se refiere al espacio en sus obras, Matisse fue capaz de crear numerosos espacios sin necesidad de un solo punto de fuga. El autor se valía del color y la relación entre las formas para delimitar los diferentes planos del espacio que representaba.

Es el caso de obras como Armonía en rojo, donde con el uso del color rojo y la repetición de formas decorativas similares, Matisse es capaz de distinguir el mantel de la pared. Por otra parte el paisaje que vemos por la ventana también está dotado de perspectiva gracias al uso de los colores, verde (campo) y azul (cielo), y a los tamaños de las formas.

En su obra La danza, Matisse se vale una vez más de los colores para proporcionar perspectiva. Vuelve a emplear el verde y el azul que el espetador asocia con el suelo, campo (verde), que está más cerca. Y el cielo (azul) que está más lejos.

En Mujer joven al piano Matisse no solo emplea el color para dar perspectiva al espacio que representa sino que también se vale de la propia forma. Los arcos representados aportan profundidad a la estancia representada en la obra.
