En las obras de su última etapa creativa Matisse supo mostrar muy bien el movimiento valiéndose de formas simples. Es el caso de obras como Les oiseaux, Danseuse bleue o Deux danseurs.

En esta obra, Matisse recrea la sensación de movimiento con unas figuras y una composición muy simples, pero que el espectador entiende como pájaros volando en un cielo azul.

En Danseuse bleue, obra que nos recuerda a sus Desnudos azules, el autor representa el movimiento valiéndose de la curva.

Deux danseurs es un collage en el que Matisse muestra a dos personas bailando. Pese a que la composición esté hecha con recortes de papeles pintados logra perfectamente transmitir el movimiento.

En el último de los ejemplos, El caracol, Matisse emplea la técnica del collage. La composición consiste en una serie de formas, mayoritariamente de cuatro lados, que transmiten equilibrio debido a su disposición y relación entre ellos.
